lunes, 13 de septiembre de 2010

MÁS ALLÁ DE LA VERGÜENZA


La vergüenza va mucho más allá de lo muchas veces pensamos, es decir, que la interpretamos solo en un sentido; por ejemplo solo se lo ve como algo malo cuando nos equivocamos. Pero la vergüenza no solo es eso sino también trae muchas cosas buenas.

La vergüenza Mala”: A este tipo de vergüenza  todos la hemos experimentado en algún punto de nuestra vida y a traído muchas limitaciones o nos puede frenar de algún modo nuestro aprendizaje en todo su sentido. Esto se debe a que la vergüenza mala trae muchas cosas por lo general negativas como la reducción de la autoestima, la humillación o ganas de salir de esa situación “desaparecer” y esto es el resultado cuando uno queda en ridículo o realiza cosas que no está dentro de un esquema ya definido (equivocarse). Pero también trae a flote muchas cosas personales (mostrar  tu yo) y te puedes sentir inferior a los demás porque te lo imaginas así. Todo esto te puede limitar a realizar muchas cosas en el futuro o  a pesar de todo lo negativo de la vergüenza mala se puede aprender de ella y mejor.

“La Vergüenza Buena”: Esta vergüenza es lo contrario a la anteriormente mencionada por lo cual a mi parecer nos lleva a aprender algo y no es una barrera. Por lo cual se l puede asemejar con algunas palabras como pundonor (“Amor propio”), lo cual significa que al tener vergüenza buena nos lleva a aumentar nuestro autoestima pero a la vez no sentirnos inferioridad ante los demás sino en un sentido de igualdad. Para mí este tipo de vergüenza es cuando superamos el “qué dirán” y lo hacemos.  Citando el ejemplo de la clase de Ser y Cosmos “Cuando nos declaramos a alguien que amamos” dejamos el miedo y lo hacemos, pero lo que queda al final es un sentimiento de aprendizaje y satisfacción.

Con esto se puede decir que la vergüenza viene en partida doble tanto buena como mala y tan solo debemos aprender a convivir con ellas.

Representación de la verguenza "https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjh3ZG0FHVABHHvK03FLecQMPY2YwWMcACV3tDhf_pFOZzrTMQATaho38RqrZcWn5m_0ripJotyESy_SB2qXN3sMXacIrn1oFDzmPKVIp0kHBTfzHSMM8awV1Y_S3oIgvhfXFP-Lq-qeLpv/s1600/Ser_feliz_me_da_verguenza_1.jpg"
 

Referencias:
·         Anotaciones en clases

1 comentario:

  1. No sé si en realidad podemos "aprender a vivir con la verguenza", si es que la asimilamos a tal grado de estar familiarizados con ella entonces la privamos de su enorme poder de inciddencia en nuestras vidas; es decir, si la verguenza se vuelve una presencia constante en nuestras vidas, deja de ser verguenza y se convierte en una molestia psíquica inconsecuente. Su importancia, tanto para la vida como para el aprendizaje, a mi criterio, consiste en su capacidad de desestabilizarnos y de movernos a la acción inmediata, incluso, hasta el cambio de conducta.
    En cuanto a tu caracterización de la verguenza, en sus vertientes buena y mala yo añadiría algo, no sé si estés de acuerdo: también es verguenza "buena" aquella que nos humilla pero produce una reflexión profunda; en otras palabras, si encontramos que el haber sido sometidos a la humillación tuvo causas reales válidas, entonces aquello nos permite hasta qué grado hemos abandonado lo social y nos hemos refugiado en lo individual, hasta qué grado debemos reintegrarnos al colectivo del que procedemos y la necesidad que tenemos de enmendar nuestra conducta para responder a las necesidades del colectivo. Ojalá me haga entender: la humillación, quiero decir, no siempre es mala. Saludos

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